Libro 13

Todo lo que Acumulamos

Objetos, posesiones y la construcción silenciosa de una vida

Prólogo

Vivimos rodeados de objetos cuya presencia apenas advertimos. Durante los primeros años usamos cosas que otros eligieron para nosotros: muebles que ya ocupaban su lugar, platos que conocíamos desde siempre, libros que estaban en la casa antes de que aprendiéramos a leer. Más adelante comenzamos a elegir y reunir nuestras propias pertenencias. Algunas responden a una necesidad pasajera; otras nos acompañan durante mucho más tiempo del que imaginábamos cuando llegaron a nuestras manos.

Una mesa, una taza o una lámpara se incorporan pronto a los movimientos habituales del día. Sabemos dónde encontrarlas y cómo usarlas mientras pensamos en el trabajo, en una conversación pendiente o en lo que debemos hacer después. Esa familiaridad hace que dejemos de mirarlas, aunque sigan participando en nuestra vida. Una taza puede pasar años entre las demás antes de que su ausencia nos recuerde quién solía usarla.

Con el tiempo cambia también la razón por la que guardamos ciertas cosas. Compramos un libro para leerlo y años después lo conservamos por la dedicatoria escrita en su primera página. Una herramienta deja de ser necesaria, pero nos recuerda una actividad a la que dedicábamos las tardes. Las fotografías atraviesan mudanzas; una carta vuelve a aparecer cuando ya casi habíamos olvidado que estaba en la casa. El objeto sigue siendo reconocible, aunque la relación que tenemos con él ya no sea la misma.

No siempre podemos explicar por qué algo continúa cerca. Hay pertenencias que guardamos para volver a usarlas, otras que recibimos de alguien y algunas cuya presencia se ha vuelto tan habitual que nunca pensamos en retirarlas. Quedan también rastros de proyectos que no terminamos o de intereses que ocuparon una etapa de nuestra vida. Durante años conviven con las cosas que sí necesitamos a diario, sin pedirnos ninguna decisión.

Una mudanza o la limpieza de una habitación puede reunir lo que antes estaba disperso. Abrimos cajones, bajamos cajas de un armario y encontramos objetos que no veíamos desde hacía tiempo. Recordamos por qué guardamos algunos. Con otros necesitamos detenernos un momento, leer una fecha o preguntar a alguien de dónde vinieron. A medida que revisamos, vemos juntas pertenencias que llegaron en años distintos y que rara vez habíamos mirado unas al lado de otras.

Cada casa adquiere esa mezcla a su manera. Las cosas se compran, se reciben, se usan y cambian de sitio; algunas salen y otras quedan después de que las personas o las circunstancias que las trajeron han cambiado. Lo que vemos al entrar en una habitación es solo una parte de ese recorrido. En un estante pueden convivir libros elegidos en diferentes épocas, y dentro de un cajón una llave reciente puede quedar junto a otra cuya cerradura ya no existe.

Este libro se acerca a la vida que transcurre entre esas pertenencias. Observa cómo llegan, el lugar que encuentran en los días comunes y lo que ocurre cuando dejamos de usarlas o debemos decidir su destino. Algunas elecciones son sencillas. Otras nos hacen volver sobre personas, lugares y formas de vivir que continúan vinculados a un objeto pequeño, aunque llevemos años sin pensar en él.

Al abrir una caja cerrada hace mucho tiempo, podemos reconocer enseguida algo que habíamos olvidado que seguía allí. Lo tomamos en las manos, buscamos un sitio donde apoyarlo y seguimos mirando lo que queda dentro.

← Biblioteca